Desradicalizar a jóvenes islamistas desde el Raval (vía La Vanguardia Digital)

Desradicalizar a jóvenes islamistas desde el Raval

La Asociación Darna opera en el Raval barcelonés (Ana Jiménez)

Diego Sánchez, Barcelona

03/09/2017 00:05 | Actualizado a 03/09/2017 08:32

“Estoy asistiendo a una concentración para condenar los atentados de Barcelona y Cambrils y me estoy acordando de que hubiera podido perder a mis hijos”, se emocionaba Nabila -nombre ficticio- madre de los dos gemelos de Badalona detenidos en marzo de 2015, justo antes de emprender el viaje a Siria, tras haber iniciado el proceso de radicalización islamista. “Musulmanes contra el terrorismo”, rezaba uno de los numerosos carteles y pancartas que llenaban la concentración convocada por entidades musulmanas del pasado 22 de agosto, en Plaça de Catalunya, para rechazar el terrorismo.

No ser la madre de Younes Abouyaaqoub

 

Nabila se sentía feliz al pensar en que podría haber sido, y no lo era, madre de Younes Abouyaaqoub, el conductor de la furgoneta que segó la vida a 14 personas en la Rambla, y una más, en su alocada huida por carretera. O que podría haber sido, y no lo era, madre de Moussa Oukabir, abatido a balazos en el paseo marítimo de Cambrils tras intentar embestir a los paseantes. O que podría haber tenido en su vientre, y no lo tuvo, a Mohamed Houli, en prisión y recuperándose de las heridas tras la explosión de los explosivos que “presuntamente estaba preparando” en la masía de Alcanar, para causar una masacre aún mayor. No, Nabila se sentía pletórica al saber que sus gemelos de 16 años, que habían estado coqueteando con el radicalismo del ISIS, se encontraban sanos y salvos, y en proceso de desradicalización.

El milagro se fraguó, a partes iguales, entre los dos años de libertad vigilada, que el Juzgado Central de Menores de la Audiencia Nacional decretó para los dos hermanos, y un pequeño local de la calle Reina Elisenda, en pleno barrio de el Raval de Barcelona, donde tiene su sede la asociación Darna. En una sala huérfana de muebles, con unas cuantas mesas, sillas y una pizarra, los hijos de Nabila empezaron a abandonar el discurso del odio hacia occidente. “El objetivo fundamental de la asociación es prevenir la radicalización”, asegura Imad Lakzaini, portavoz de Darna.

El peligro de la enseñanza del árabe en mezquitas y garajes

 

En la actualidad están trabajando con 10 personas, entre chavales y sus familias. Aquí son atendidos por psicólogos, criminólogos y especialistas en yihadismo internacional y en la contranarrativa a los discursos del ISIS. “En las mezquitas, y en los garajes donde dan clases de árabe, no sabemos que es lo que se está enseñando realmente, están fuera de control, nosotros somos la primera asociación que separamos el árabe de la religión”, deja claro Rachid El Younoussi, secretario de Darna. “En un estudio realizado en Bélgica se llegó a la conclusión de que la mayoría de los que habían cometido atentados islamistas en ese país habían pasado por este tipo de mezquitas”, alerta El Younoussi. En esta asociación se inculcan los derechos humanos, los derechos de las mujeres y los valores de la sociedad española.

Miembros de la Asociación Darna

Miembros de la Asociación Darna (Cedida)

Los atentados de Barcelona y Cambrils, una excepción a la norma

 

En la red estamos frente a un fenómeno nuevo que, según algunos analistas, marcará los próximos 20 años. En España ahora mismo es difícil saber si tenemos gente preparada para radicalizarse tan rápido como ha pasado en otros países de nuestro entorno. El caso de los atentados en Barcelona y Cambrils son una excepción dentro de la norma, reconocen fuentes especializadas. Aquí todavía estamos hablando de la primera generación, mientras que la segunda todavía está creciendo. Sin embargo, el 90% de los terroristas que atacaron Francia o Bélgica pertenecían a la tercera o cuarta generación. Por lo tanto, las motivaciones que empujaron a los miembros de la célula terrorista en Catalunya son diferentes. Un enrevesado enigma que hay que desvelar desde la prevención.

Cuando llegan los jóvenes a esta asociación el perfil es parecido. La mayoría han nacido y crecido en nuestras ciudades, han estudiado en nuestras escuelas, en definitiva gente corriente. El momento más crítico es durante la adolescencia, cuando sienten un vacío existencial. Es entonces cuando se corre el riesgo de que cale el mensaje radical, si antes la sociedad en su conjunto no interviene para suplirlo con otros fines. “Yo he podido hablar con ellos, me han dicho que les enseñaban videos de chavales que ya están en Siria y en Irak, les mostraban que vivían en mansiones con piscinas, que tenían dinero, que tenían acceso a cosas que aquí no tendrían ni en sueños”, apunta Lakzaini.

El ISIS un enemigo invisible

 

Los mensajes del ISIS son muy claros. El Estado Islámico es la única organización que defiende a los musulmanes en el mundo. Un “infiel”, aunque sea bueno con un musulmán, seguirá siendo un enemigo. Nunca hay que creer a un “infiel”. Todos los que viven en tierras de los “infieles” son infieles, menos aquellos que luchan. “Y estos mensajes los preparan con vídeos y audios acompañados con imágenes de guerra en Siria, donde se ven civiles y niños muertos”, destaca El Younoussi. Lo cierto es que cuando un joven ha empezado el proceso de radicalización es difícil convencerlo de que lo abandone. El Estado Islámico les bombardea las 24 horas con sus mensajes a través de las redes sociales. El mayor peligro para las fuerzas y cuerpos de seguridad es que el EI, también es un enemigo invisible.

Imad Lakzaini, portavoz de la Asociación Darna, escribiendo en la pizarra 'detección de signos de radicalización'

Imad Lakzaini, portavoz de la Asociación Darna, escribiendo en la pizarra ‘detección de signos de radicalización’ (Diego Sánchez)

“Los programas de radicalización son muy rápidos, ellos se pueden radicalizar en muy pocos meses, pero observamos que se tarda mucho más en volver a un discurso de normalidad y convivencia”, resume David Garriga, criminólogo y presidente de CISEG, Comunidad Inteligencia y Seguridad Global. Los expertos señalan que para desprogramar una ideología lo primero que se necesita es que la víctima radicalizada ponga de su parte y tenga voluntad para desradicalizarse. Aquí es donde la asociación Darna intenta dotar de herramientas, tanto a jóvenes como a sus familias, para crear una contra narrativa a la publicidad del DAESH. Garriga apunta como prioridad aislar al joven del foco de radicalización. Una buena oportunidad para empezar a trabajar son los centros penitenciarios. Pero la realidad es que los programas de desradicalización no están funcionando como sería de esperar.

El ISIS es especialista en detectar las incoherencias que existen en nuestra sociedad. Por ejemplo, si en un barrio cualquiera la comunidad vecinal se manifiesta en contra de la apertura de una mezquita, Estado Islámico utiliza esta premisa para disfrazarla como mensaje radical. ”Lo venden como que en occidente hay xenofobia, que no nos quieren aquí, pero al mismo tiempo, los países europeos se presentan como estados de derecho, que ofrecen oportunidades”, reflexiona Lakzaini.

Estado Islámico no vendrá a luchar contra el racismo

 

Desde este cuartel general de Darna, en el Raval, se lucha para encontrar una narrativa que pueda vencer al discurso radical. “Les decimos a los jóvenes, sí, vivimos en una sociedad injusta, hay racismo, las oportunidades son escasas, pero la solución está aquí, en la sociedad en la que vivimos”, trata de explicar El Younoussi. “Hay chavales que vienen a la asociación y te dicen que aquí sufrimos racismo, pero nosotros les enseñamos que hay asociaciones y oenegés españolas que luchan también por sus derechos”, apunta Lakzaini, no hace falta buscar una alternativa fuera, no vendrá nadie del Estado Islámico a luchar contigo contra el racismo, el racismo se lucha entre nosotros, aquí”, sentencia. Sin embargo cada día son más los jóvenes que se radicalizan. “La contra narrativa es fundamental, el discurso terrorista convence a muchos jóvenes, y lamentablemente, nosotros ahora vamos muy por detrás en este asunto”, se lamenta Garriga.

El radicalismo islámico ha dejado de ser un tabú

 

Pero llegar a los jóvenes no es fácil. Según los especialistas, hacerlo de forma directa es imposible. Debe hacerse a través de la red o a través de otros menores. Por eso en Darna se ha creado un grupo de trabajo con mujeres. Las madres son las que mejor conocen a sus hijos y las primeras que pueden detectar algún cambio en su comportamiento que pueda dar la voz de alarma. “Nosotros queremos enseñar a la mujer dos cosas básicas, la primera es cómo detectar el cambio en el menor, y la segunda, ayudarla a comprender que el radicalismo no es un tabú, es un fenómeno social que no hay que esconderlo en casa”, expone El Younoussi.

No eran niños, eran soldados del ISIS

 

Algunos jóvenes que se radicalizan no se comportan de ninguna manera especial porque interiorizan que “están en guerra”. Cuando Estado Islámico alista a un muchacho en sus filas, éste ya es un soldado con gran responsabilidad, tenga la edad que tenga, no hay diferencias. El ISIS muestra a los menores que no existen rangos a través de vídeos donde aparecen niños matando a infieles. “En los medios de comunicación aparecen informaciones donde se explica que los terroristas de Barcelona y Cambrils eran niños, que fueron engañados por un imán, no, no eran niños, eran soldados del EI”, reflexiona El Younoussi. “¿Cómo unos niños van a llevar un año preparando un atentado con toda esa disciplina y organización?”, se pregunta. El perfil tipo en estos casos es el joven que empieza a comportarse de forma extraña a través de las redes o por contactos con otros jóvenes. Puede llevar una vida normal con su entorno, y otra, privada y secreta, preparando un atentado, listo para salir a matar con un cuchillo o a atacar en la calle.

A la izquierda, Rachid El Younoussi, secretario Asociación Darna; y a la derecha Imad Lakzaini, portavoz de la entidad

A la izquierda, Rachid El Younoussi, secretario Asociación Darna; y a la derecha Imad Lakzaini, portavoz de la entidad (Diego Sánchez)

En otras ocasiones, el entorno familiar es clave para determinar indicios de radicalización. Los jóvenes que emprenden el camino hacia el odio empiezan por alejarse o directamente dejar de tener amigos cristianos, judíos, o que no crean en Dios. Se acercan mucho más a grupos más religiosos. Dejan de saludar o dar la mano a las mujeres, no quieren saber nada de sus compañeras de clase. El niño que se radicaliza puede empezar a levantarse más pronto para ir a la mezquita, a estar cada vez más encerrado en su habitación viendo videos agresivos. Puede mostrar signos de violencia exagerados. Son pistas que desde la sociedad es difícil de detectar pero que, normalmente, no pasan desapercibidas en casa, y muy especialmente, para una madre.

La despedida del soldado mártir

 

“Un soldado de Estado Islámico tiene que ser muy fiel a su madre, especialmente cuando va a acometer un atentado de forma inminente, se pega su madre las últimas semanas o meses”, apunta El Younoussi. “Le trata bien, le ayuda, se comporta mejor con ella, se muestra más cariñoso, es su manera de despedirse, en silencio, sin decirle nada”, remacha. Es la macabra marca del ISIS. La madre se siente contenta con el niño, porque cambia a mejor, cuida de ella y de su padre mucho más. Así se evita que la familia pueda ir a denunciar el cambio de comportamiento de su hijo. Esta es una de las dificultades con las que organizaciones para la desradicalización como Darna se encuentran en el día a día. La otra es que ninguna madre quiere denunciar a su hijo. Es lógico.

Por ello, el esfuerzo de esta asociación se centra en crear un espacio de debate entre las propias madres donde se les ofrece la oportunidad de hablar sobre el tema. Un espacio tutelado donde lo que se persigue es evitar que un chaval empiece a radicalizarse. “Nosotros vamos a tratar de hablar con él, a buscar soluciones, a buscar los motivos que empujan a este menor a querer radicalizarse, propone El Younoussi. “Nuestro objetivo es crear una generación sana mentalmente, desarticulando su pensamiento basado en el odio y empezando por construir uno nuevo”, apunta Imad Lakzaini, portavoz de Darna. Entre tanto dolor por las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils, hay ejemplos para la esperanza. Nabila y sus dos gemelos han podido salir del infierno del terrorismo gracias a unos programas de desradicalización que no reciben ningún tipo de subvención pública. “Todos somos responsables de que se radicalice un menor, las madres, las familias, el colegio, la sociedad civil, las asociaciones de barrio, los partidos políticos y los gobiernos”, asegura Rachid El Younoussi, portavoz de Darna.

 

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