Un día con los elefantes del orfanato

Una manada de elefantes en el campo abierto en la jungla, en el Elephant Orphanage de Pinnewala, cerca de Kandy (Sri Lanka).

Una manada de elefantes en el campo abierto en la jungla, en el Elephant Orphanage de Pinnewala, cerca de Kandy (Sri Lanka).

La visita al “Elephant Orphanage” (Orfanato de Elefantes) en Pinnawala, a unos 40 kilómetros de Kandy es lo que podríamos llamar la típica visita del turista. Decenas y decenas de ellos, tanto occidentales como locales, apretujados en la puerta de entrada del recinto para comprar las entradas y el tiquet que da derecho a un biberón de leche para “alimentar” a los paquidermos más jóvenes del lugar. Muchas bermudas, muchos pantalones cortos “shorts”, hombros relucientes de crema solar, chancletas por doquier, y sobretodo cámaras de fotos preparadas. El objetivo es apabullar a carantoñas y soniditos solícitos a los más que aburridos 91 elefantes del orfanato.

Una manada de elefantes en el campo abierto en la jungla, en el Elephant Orphanage de Pinnewala, cerca de Kandy (Sri Lanka).

Una manada de elefantes en el campo abierto en la jungla, en el Elephant Orphanage de Pinnewala, cerca de Kandy (Sri Lanka).

Por cierto la entrada individual para adultos cuesta 2500 rupias (algo menos de 17 euros) leche a parte claro, lo que supone otras 500 rupias (un poco más de tres euros), sin descartar el precio de la bolsita de pequeñas bananas, a concretar con el vendedor ambulante de turno. Muy a favor de los vendedores locales y de la población de Sri Lanka en general he de decir que son el sumun de la amabilidad y poco dados a la insistencia. Muchos ofrecen sus productos o servicios con timidez y si el foráneo les responde con un educado “no thank you” y una sonrisa, ellos responden con otra mueca en el mismo sentido y un “ok, Sir”.

Alimentación con un biberón de leche de una de las crías del orfanato en Pinnewala, Sri Lanka.

Alimentación con un biberón de leche de una de las crías del orfanato en Pinnewala, Sri Lanka.

La entrada al orfanato puede describirse como una sucesión de oleadas de grupos de turistas, familias locales y grandes grupos escolares en dirección a una especie de campo despejado rodeado por jungla, donde la mayoría de elefantes retoza a primera hora. Grandes ejemplares majestuosos se entre mezclan con otros juveniles y también crías. Su piel gruesa es de color gris oscuro, aunque algunos, los de más avanzada edad cuentan con una peculiaridad cromática. Empezando por el entrecejo y terminando por cubrir hasta el último centímetro de la trompa, un color tierra rosáceo se extiende como una progresión de pequeñas motas que van ganando terreno a un mar gris. Los pequeños miden su fuerza empujándose, otros entrelazan sus trompas y frotan sus mejillas, hay crías que siguen el paso calmado y acolchado de sus madres.

La impresionante manada de elefante va en busca de un refrescante baño en el río Mahaweli Ganga, Sri Lanka.

La impresionante manada de elefante va en busca de un refrescante baño en el río Mahaweli Ganga, Sri Lanka.

La separación entre estos enormes animales y los visitantes consiste en una hilera de grandes rocas, y por supuesto, en las afiladas puntas de metal que corona las alargadas varas que portan en todo momento los cuidadores. Esos grandes animales deben haber aprendido a fuego lo que significa ser pinchado por esos artilugios puesto que tan sólo el simple hecho de enseñar el palo de castigo, salen despavoridos en dirección contraria. Aun así, la distancia entre turista y animal puede no superar los tres o cuatro metros. La sensación de ver a toda una manada justo delante de ti no deja de impresionar. Como tampoco lo deja de hacer el ver como, apartadas del resto, un par de elefantas permanecen encadenadas. “Una de ellas es la líder y es muy agresiva”, dice uno de los empleados del orfanato.

La manada de elefantes del orfanato de Pinnewala se refresca en el río Mahawali Ganga, Sri Lanka.

La manada de elefantes del orfanato de Pinnewala se refresca en el río Mahawali Ganga, Sri Lanka.

El segundo lugar a visitar es el comedero de los ejemplares más pequeños. Un espacio circular que cuenta con techo y donde crías de elefante van dando vueltas al son que marcan los biberones de leche. Previa entrega del pertinente tiquet, el turista puede llevarse de recuerdo una fotografía dando de mamar al desesperado paquidermo. Cuidado, hay que ser muy rápido disparando pues el elefantito no tarda más de un par de segundos en terminarse la leche. Por fortuna para todos, en otro lugar cercano, una vez terminada la hora de lactancia, se les puede dar de comer a esos mismos elefantes, hojas de palma y ramas acumuladas.

La manada de elefantes del orfanato de Pinnewala se refresca en el río Mahawali Ganga, Sri Lanka

La manada de elefantes del orfanato de Pinnewala se refresca en el río Mahawali Ganga, Sri Lanka

La visita parece llegar a su fin cuando de repente, guías privados, y empleados del orfanato empiezan a hablar del río y todos les seguíamos sin saber muy bien a dónde. Se trata del Mahaweli Ganga, una extensísima emanación de agua que va desde su lugar de nacimiento, el Pico de Adán, hasta la costera localidad de Trincomale, al este del país. Y por suerte para nosotros, ese bendito río iba a proporcionarnos el mejor momento del día. En una espléndida imagen que quedará ya para nuestro recuerdo, el casi centenar de elefantes avanzaba en manada hacia el río, atravesando la carretera, dejando tras de sí varios puestos de souvenirs y artesanía.

Uno de los paquidermos se echa barro húmedo por el cuerpo como capa protectora contra los rayos del sol, en el río Mahawali Ganga, Sri Lanka.

Uno de los paquidermos se echa barro húmedo por el cuerpo como capa protectora contra los rayos del sol, en el río Mahawali Ganga, Sri Lanka.

Durante más de dos horas, la extensa manada retoza cada mañana en el agua. Algunos se sumergen casi por completo en las zonas más profundas. Otros se alejan hasta llega a cruzar el río y rebozarse el cuerpo con barro fresco con la trompa. La mayoría se queda cerca de la orilla, donde a cierta distancia la manada, en este caso de turistas, queda embelesada con tan mágica estampa. Un recuerdo para enmarcar a pesar de que varios de los ejemplares continúan encadenados y a la presión incesante de los cuidadores, incluso en el agua.

Dos elefantes enredan sus trompas en el río Mahawali Ganga, Sri Lanka.

Dos elefantes enredan sus trompas en el río Mahawali Ganga, Sri Lanka.

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Un comentario

  1. Raul marin · · Responder

    Hay algun lugar donde ver y quizas poder acariciar paquidermos sin cadenas y bien cuidados en Lombok.
    Graciad

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