De Negombo a Sigirya en cinco horas y media, y con dos euros

Autobús que cubre la línia Dambulla-Sigirya aparcado en plena carretera Sigirya, Sri Lanka

Autobús que cubre la línia Dambulla-Sigirya aparcado en plena carretera Sigirya, Sri Lanka

El trayecto que cubre Negombo a Sigirya lleva gran parte del día si se pretende utilizar el medio de transporte público más popular: el autobús. La ruta que hicimos fue: Negombo-Colombo-Dambulla-Sigirya. De Negombo cogimos un autobús con aire acondicionado hacia Colombo. El coste del billete no superó las 110 rupias, al cambio, unos 75 céntimos. El viaje por autopista dura aproximadamente una media hora hasta que el autobús deja a los viajeros en una calle principal, cercana a la estación de autobuses central. Allí la situación es un tanto caótica puesto que no existe un punto de información como tal. Al primer hombre que se encuentre en un habitáculo con pinta de oficinista preguntadle. Con suerte os dirá que el autobús que debéis tomar hacia Dambulla es el número 48. Con tres asientos por el lado derecho y dos por el izquierdo, y con ventanillas correderas como único medio de refrigeración, preparaos para saber qué es compartir el espacio.

Interir del autobús que lleva de Colombo a Bambulla, lleno a rebosar. Sri Lanka.

Interir del autobús que lleva de Colombo a Bambulla, lleno a rebosar. Sri Lanka.

El modo de tomar un autobús en Sri Lanka es, por este orden, primero asegurarse que nos encontramos en el vehículo correcto. Luego ocupar una plaza. Después esperar a que se vaya llenando de viajeros. Seguir esperando a que el conductor decida ponerse al volante. No esperéis un horario clavado en la pared con las salidas y llegadas. Una vez empezado el trayecto el revisor provisto de una libreta, donde con papel de calco apunta el importe según la parada, va entregando los billetes.

Un viaje de cerca de cinco horas de trayecto de Colombo a Dambulla cuesta por persona 174 rupias, un euro con 25 céntimos más o menos. Antes de salir, la espera se hace más llevadera observando la cantidad de vendedores ambulantes que suben, uno tras otro, ofreciendo agua, bebidas con gas, fruta, lotería, etc. Lo más inverosímil que se vende son panfletos con varias historietas curiosas a todo color y con fotografías insertadas. Desde la mujer con las piernas más largas, hasta la historia de dos siameses recién nacidos.

Varios chicos esperan un autobús en la estación central de Colombo, Sri Lanka.

Varios chicos esperan un autobús en la estación central de Colombo, Sri Lanka.

Las cinco horas de trayecto se hacen algo pesadas, sobre todo por las esperas que hay que hacer en las múltiples obras de ampliación que se extienden por toda la carretera. El ambiente dentro del autobús es tranquilo y sosegado, a pesar de que no hay sitio para todos. Muchos van de pie, deseando que alguno de los que van sentados bajen en la siguiente parada. No existen paradas de autobús como tales, el conductor gracias a una prodigiosa memoria sabe en qué lugar exacto de la carretera debe parar en cada caso. Una vez realizada la parada, el revisor se asoma a la puerta gritando los diferentes destinos, así las personas que esperaban en el arcén pueden saber si subir o seguir esperando al siguiente.

El interior del autobús que lleva desde Dambulla a Sigirya. Sri Lanka.

El interior del autobús que lleva desde Dambulla a Sigirya. Sri Lanka.

Una vez llegamos a Dambulla, bajamos en un punto inconcreto, nada de llegar a una estación. Por suerte, el enlace fue rapidísimo. A dos autobuses situados detrás del que justo nos acababa de dejar, se encontraba nuestro último vehículo de la jornada.

La entrada fue un tanto espectacular. Todos los ojos locales, negros como el azabache, se centraron en nosotros escrutándonos. Algunos más comedidos, otros más insistentes, aunque la mayoría algo avergonzados. La decoración del autobús no tenía desperdicio. Toda la parte frontal estaba decorada con fotografías de Jesús en diferentes versiones. Y en la parte superior, justo en el apartado para los bultos, varios altavoces vociferaban sin tregua alegres canciones, a unos decibelios, realmente escandalosos. El trayecto hasta la pequeña localidad de Sigirya tuvo un coste de 40 rupias por personas, unos 30 céntimos de euros. Y su duración no llegó a los 40 minutos.

Así pues el coste en autobús desde Negombo a Colombo fue de algo más de dos euros, y el tiempo invertido cerca de cinco horas y media.

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