MUERE EL OCTAVO PRESO ESPAÑOL EN LA CÁRCEL PERUANA DE ANCÓN II EN TRES AÑOS

Fotografía de Jonathan Pérez Solano aportada por su familia.

Fotografía de Jonathan Pérez Solano aportada por su familia.

Un golpe en la cabeza ha acabado con la vida de Jonathan Pérez, un español encarcelado por drogas en la prisión de Ancón II de Perú, el pasado martes 28 de noviembre. Esa la única información que ha trasmitido el consulado español en Perú a la familia, residente en Alicante. Según fuentes conocedoras del día a día del penal, momentos antes de la muerte se había iniciado una discusión y un forcejeo entre el español y otro recluso por una “roca” de cocaína. La muerte de Jonathan se convierte en el octavo fallecimiento de un español en Ancón II en los últimos tres años. Ahora la familia trata de reunir los 6.000 euros que le reclama el consulado español antes de este lunes para repatriar el cuerpo de Jonathan. De lo contrario será enterrado o incinerado en Perú. Loida Pérez, hermana del fallecido únicamente quiere “saber la verdad de lo que ha ocurrido”.

“Nos llamó el miércoles un familiar de un preso en la cárcel para darnos el pésame”, cuenta Loida, la hermana de Jonathan, quien lamenta que hayan tenido que enterarse del fallecimiento de su hermano por fuentes no oficiales. Como a muchos españoles presos en Latinoamérica, a Jonathan de 35 años, le habían condenado por tráfico de drogas. La noticia ha dejado destrozada a la familia. La madre, Francisca Solano se encuentra muy afectada. El destino quiso que madre e hijo hablaran por última vez tan sólo un día antes de la muerte del preso español.

Según el consulado en Perú el resultado de la necroscópica realizada al cuerpo de Jonathan apunta a “un fuerte golpe en la cabeza” como causa de la muerte. Fuentes no oficiales revelan que se produjo una discusión entre Jonathan y otro preso por un trozo solidificado de cocaína comúnmente llamado “roca”, que desembocó en un empujón propinado por el otro preso. Al parecer Jonathan cayó desequilibrado golpeándose la cabeza de forma fatal. Aunque ahora, se trata de una hipótesis, a falta de una confirmación oficial, que por el momento no llega. “Son momentos muy duros y difíciles pero queremos saber qué ha pasado, si ha sido culpa de Jonathan o no”, ruega Francisca Solano.

Según la familia, a Jonathan le quedaban unos días para salir en libertad después de casi cinco años de condena y en proceso de desintoxicación, en Ancón II, una de las cárceles más duras de Perú. Un penal en el que, con esta última muerte han fallecido ocho españoles en los últimos tres años. Como dato, la cifra de muertes no naturales en cárceles españolas en la última década asciende tan sólo a 5 presos. “Era cosa de la firma de un ministro”, Loida muy abatida repite las palabras que le decía su hermano una y otra vez en las conversaciones telefónicas.

La crisis truncó la vida de este español que se dedicaba a asfaltar e impermeabilizar las carreteras de su país. El paro y la desesperación le hicieron ponerse en el disparadero, una presa fácil para las mafias del tráfico de drogas. A Jonathan le prometieron 3.000 euros por viajar hasta Perú y traer de vuelta una maleta cargada de cocaína. Su viaje terminó antes de subir al avión que le debía traer de regreso. Nuevamente el caprichoso y desalmado destino quiso que el mismo día de la detención muriera su padre, al otro lado del charco. Jonathan se enteró por teléfono cuando, detenido, llamó a su familia. Con esa llamada telefónica se inició un infierno compartido en la distancia que ha terminado de la peor manera posible.

“El consulado únicamente nos da información sobre presupuestos y documentación para la repatriación, nada más”, se lamenta Loida, la hermana. En estos momentos penosos, la familia, antes que ocuparse del duelo por el ser querido desaparecido, se afana en reunir dinero entre familiares y amigos. La burocracia obliga a dejar en un paréntesis los llantos y casi los abrazos de consuelo. Hay que agilizar trámites para evitar que Jonathan acabe en una fosa común como otros. Según fuentes cercanas al penal, al menos dos presos españoles están enterrados en un cementerio cercano a la cárcel. “Queremos que nos digan qué ha pasado, queremos saber la verdad”, logra a decir Francisca, la madre, más preocupada por el dinero para traer a su hijo, que por su propio dolor.

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3 comentarios

  1. Es bergonzozo q el consulado español en Perú no se preocupe de como se tratan los presos españoles en Ancón ll sobre todo donde tratan a los españoles como si fueran basura igualito se trata en España a los estranjeros q vienen aquí y se les trata como reyes

  2. http://tu.tv/videos/encarcelados-espanoles-en-la-carcel-per

    Esta es la realidad que se vive en ese sitio que no es más que un mega-negocio de los Peruanos. Y lo que se ve es apenas un diez por ciento de la verdad…

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