Secuestro virtual, la nueva forma de extorsión a españoles en México

Dos empresarios catalanes del sector del automóvil pasan unos días haciendo negocios en la ciudad mexicana de Queretaro. Terminan de cenar y vuelven, a sus habitaciones situadas en el mismo hotel. Hasta aquí todo normal. Sobre las once de la noche, hora local, alguien llama al teléfono fijo de la habitación de uno de ellos. Al descolgar la llamada, este empresario del Vallés no sabe que a partir de ese momento da comienzo su secuestro virtual. Una pesadilla que sufrirá durante 20 horas.

Una voz al otro lado del hilo telefónico asegura ser de la policía mexicana. Le llaman para avisarle de una redada antidroga que se va a producir, supuestamente, en su hotel. La voz, muy convincente le asegura que es muy peligroso quedarse en la habitación porque “habrá tiros”, relata Jordi Domenech, inspector jefe de los Mossos d’Esquadra que intervino en la liberación. Le aconsejan que recoja todas sus pertenencias y tome un taxi en dirección a la localidad de San Juan del Río, a algo más de 50 kilómetros de donde se encontraba. La voz le pide que le revele su número de móvil español para tenerlo localizado. Cuelgan. Acto seguido le llaman a su celular. Al salir a la calle, lo más importante, le advierten “que no debe colgar la llamada ni dar el aviso a nadie”.

Dos llamadas que decían ser de la policía mexicana

Uno de los empresarios cree a pies juntillas lo que le están comunicando. El otro, quien también ha recibido una llamada al teléfono de su habitación, se lo toma como una broma de mal gusto, tras comprobar que la situación es de total normalidad, después de haber salido al pasillo. Éste vuelve a dormir. Su ingenuidad le salva.

En su desasosiego, el empresario que sí ha creído haber hablado con la policía, no despega su oreja del auricular, mientras circula con el taxi. A medio camino, desde el otro lado del hilo telefónico, le invitan a parar y comprar un nuevo teléfono móvil mexicano, con manos libres y cargador incorporado. “Los móviles españoles no tienen buena cobertura, por eso es mejor hacerse con uno mexicano”, continúa explicando Domenech. El empresario, accede y sigue colgado de su nuevo terminal.

“El teléfono es tu vida”, le amenazaron sus captores virtuales

A la llegada al hotel y una vez dentro de su habitación, la voz al otro lado cambia radicalmente. “Le comunicaron que estaba siendo secuestrado, que estaba vigilado en todo momento y que se trataba de una banda de sicarios denominada los zetas”-, asegura Jordi Domenech. A partir de ese momento el tono de la llamada se torna muy violento. Los secuestradores le decían que si salía de la habitación lo descuartizarían, que si colgaba el teléfono lo matarían”. El inspector concluye que “llegaron a decirle que el teléfono era su vida, si colgaba moriría”.

Una vez atemorizado por completo, los captores exigieron al empresario que les revelara el número de teléfono de un familiar en España al cuál poder extorsionar. Se trató de su propio hermano afincado en Catalunya al que la organización pidió un millón de pesos mexicanos (unos 60.000 euros) para liberar a su hermano. “Parecía que estuvieran secuestrador y secuestrado juntos, los secuestradores utilizaban la llamada a tres para dar una prueba de vida al hermano en España”-, ha asegurado Álvaro Montero, capitán de la Guardia Civil del grupo especializado en Homicidios y Secuestros que intervino en la resolución del cautiverio. Pero en ningún caso hubo contacto entre el empresario y sus captores virtuales.

El secuestro virtual es como un secuestro real

“Era como si los secuestradores estuvieran al otro lado de la pared, se lo montaban bien para hacer creer que lo estaban vigilando en todo momento”-, asegura Domenech que les comunicó la víctima. “A pesar de que se trate de un secuestro virtual, es un secuestro real. Hubo intimidación, también prohibición de libertad y coacciones”-, asiente el inspector de los Mossos d’Esquadra. El cuerpo de policía catalán ha querido dejar claro que el secuestro virtual no tiene nada que ver con los secuestros falsos, mucho más habituales. En este último tipo de casos, los malhechores aprovechan un periodo de tiempo corto en el que saben que “la persona se encuentra incomunicada, bien porque están volando, o porque está en el gimnasio, para pedir a un familiar un rescate”-, ha subrayado Domenech. La cantidad siempre es pequeña, entre 1000 y 2000 euros, y el tiempo en el que se debe entregar el dinero es también limitado, una hora. “Los familiares únicamente suele recibir una sola llamada y si pican, acaban pagando”-, apostilla el inspector.

Colaboración policial internacional clave en la liberación

Una vez activado el protocolo de secuestros internacionales, tres miembros de la Guardia Civil viajaron a México, mientras dos negociadores de la Unidad de control de secuestros y extorsiones de los Mossos d’Esquadra asesoraron al hermano del empresario catalán sobre cómo responder si se producían nuevas llamadas.

El empresario estuvo recluido en su habitación “colgado del teléfono” todo el tiempo. Sus captores le mantenían alerta permanentemente con insultos y amenazas. Únicamente le permitieron dormir un par de horas tras las cuáles volvieron a la carga. “Incluso ordenaron a la recepción del hotel que le enviaran comida a su habitación”,- recuerda el Montero.

“Creía que había llegado el final de mis días”, dice la víctima

Las buenas relaciones entre la policía española y la mexicana hicieron posible detectar la localización del hotel donde el empresario se encontraba “secuestrado”. Al entrar la policía mexicana en la habitación para proceder a su liberación, “el empresario catalán se encontraba en un estado de pánico total”-, afirma el capitán Montero. Y continúa, “pensaba que se trataba de sus captores y según las propias palabras el empresario al ver a la policía federal creía que había llegado el fin de sus días”.

Tres casos en lo que llevamos de 2013 en Catalunya

Según los Mossos d’Esquadra, el caso de este empresario es el tercero que se conoce que haya afectado a un ciudadano catalán en lo que va de año. Uno de los otros dos casos ocurrió hace un par de semanas con el resultado del pago del rescate, y el tercero tuvo como víctima a una mujer que trabajaba en Acapulco como peluquera. En este episodio, la joven permaneció durante 5 horas deambulando por las calles de esa ciudad pendiente del pago del rescate.

Muchas de las veces son presidiarios del país desde la cárcel los que realizan las llamadas intimidatorias gracias a la ayuda de personas externas a los centros penitenciaros que recopilan datos personales de las víctimas. Tanto Mossos d’Esquadra como la Guarcia Civil alertan del aumento de de esas prácticas en países como México, Colombia y Venezuela. Lugares en donde los ciudadanos españoles son el principal blanco para este tipo de mafias.

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